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Full text of "Recursos para la Escuela Sabatica (2do. Trimestre 2008)"

El muerto que resucitó 




¿Has perdido alguna vez a un ser querido? ¿Deseas todavía 
ver a esa persona? ¿Piensas en ella, hablas de ella o sueñas 
con ella? Eso es lo que sucede cuando amas a alguien. 
(Textos clave y referencias: Mateo 28:1-15; Lucas 
24:1 -1 2; Juan 20:1 -1 8; El Deseado de todas las gentes, 
,págs. 714-737.) 

■- ^ Estaba oscuro todavía cuando 

jf j- María Magdalena salió de su casa. 
7j ^.^-. Llevaba unos vasos con espe- 



26 



orcc9^ 



.r- 



das aromáticas y un lienzo para ungir y en- 
volver el cuerpo de Jesús. De pronto vio en el 
camino a otra mujer que esperaba con los 
mismos materiales. 

—Buenos días, María —saludó María 
Magdalena a la esposa de Cleofas, que tam- 
bién se llamaba María. 






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Domingo 

-liee la historia "El 
^muerto que resucitó". 

^ Alaba a Dios por la 
/oportunidad de compartir con 
[alguien su sacrificio. 

, Escribe En tu cuaderno 
para el estudio de la Biblia 
escribe el versículo para 
memorizar para 
comenzar a apren 
^derlo. 



r^ 



¿Porque buscan 

ustedes entre los 

nnuertosal que e 



Buenos días, 
hermana —replicó la 
otra María—. 
¿Descansaste bien? 

—No muy bien. 
Anoche estaba dema- 
siado cansada para dejar 
listos los materiales para 
ungir a Jesús. Sabía que ten 
dría que levantarme muy temprano 
Además, no pude dormir pensando en nuestro Señor, 
No puedo creer que 



stá vivo? 
no que 



resucitado" 



esté muerto! —Dijo María 
Magdalena con voz triste, ^i?"^"^ /s""^ 

—Tampoco yo —dijo María Cleofas ^^"^"^"^^ ■^^i^-^ 

con los ojos llenos de lágrimas—. Me alegra^-.. ^^\^ 

que José haya conseguido su cuerpo. Por lo menos S 

podremos ungirlo y vestirlo en forma adecuada para que lo ""'">í ^ 
pongan en el sepulcro. ¿Traes los lienzos 
para envolverlo? >^ lunes 

—Sí, los traigo —confirmó María 
Magdalena. 

—Qué bueno —dijo María 
Cleofas—. Entonces tendremos 
más que suficiente. 

Las_d í)s Marías coi 
"líTcamino en silencio hasta la 
tumba de Jesús. Llegaron cuando el 



"N 



Lee Lucas 24:1-12. 

Piensa ¿Cómo te hubieras sentido si ' 
hubieras sido uno de ios discípulos que 
no creyeron a las mujeres? 

Ora Pide que Dios te conceda una ac- 
titud receptiva para escuchar cuando 
otras personas te hablan de cosas 



sol estaba comenzando a iluminar el 
paisaje. 

—¡Qué bueno! —exclamó María 
Cleofas—. Juan y Pedro deben haber venido 



que son importantes para 
ellas. 







> 



y quitado la piedra del sepulcro para que entremos. 

Las mujeres entraron en el sepulcro, listas para preparar el cuerpo de Jesús. 
Cuando vieron el lecho mortuorio vacío y la sábana y los lienzos doblados y en 
orden, quedaron pasmadas y sin habla. 

—¿Adonde lo habrán puesto? —Logró decir por fin María Magdalena. 
De pronto una luz poderosa iluminó la tumba 
cuando aparecieron dos personajes con vesti- 
mentas refulgentes. Las dos mujeres cayeron en 
tierra llenas de miedo. 

—¿Por qué buscáis entre los muertos al que 
vive? —preguntó uno de ellos—. No está aquí, 
sino que ha resucitado. Acordaos de lo que os 
habló. 

—¿Recuerdan que les dijo en Galilea que 
sería capturado por hombres malos y crucifi- 
cado, y que resucitaría al tercer día? —aña- 
dió el otro personaje. 

Las dos Marías se levantaron, se miraron 
y exclamaron al mismo tiempo: —¡Sí! —Se 
abrazaron y lloraron con alivio y alegría. 
—¡Tenemos que avisar a los demás! 
—dijo María Magdalena. 



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Martes 

Imagina Crea un diálogo 
entre las mujeres y los discípulos 
acerca de lo que las mujeres vieron en 
el sepulcro. Ensáyalo con un adulto, o 
bien léelo por teléfono a uno de tus 
amigos. 

Piensa en alguna ocasión cuando alguien] 
te sorprendió con algo que hizo especial- 
mente con algo que tú no pensabas que 
pudiera hacer. ¿Qué le dijiste? ¿Cómo 

respondió esa persona? 

X Pide al Señor sabiduría 
testificar por él. 



LECCIÓN 



—Esto es maravilloso —añadió María 
Cleofas. 

Las mujeres salieron corriendo del se- 
pulcro y fueron a la ciudad para contar a los 
discípulos que Jesús había resucitado de los 
muertos. 

Cuando las dos Marías contaron lo que 
habían visto, algunos pensaron que estaban 
hablando disparates. Pero Pedro y Juan co 
rrieron hacia el sepulcro. Juan corrió más rá-, 
pido y llegó al sepulcro primero. Miró i 

adentro y vio los lienzos doblados y en 
orden. 

Pero Pedro queriendo ver por sí mismo! 
entró en el sepulcro y exclamó: —¡Es ver- 
dad! —Después llegaron los demás discípu- 
los. Finalmente todos regresaron pensativos 
a la ciudad. 

María Magdalena, que lloraba, se 
quedó cerca del sepulcro. Pensaba que no 
volvería a ver a Jesús. Antes de irse miró por 

Miércoles 

Lee Mateo 27:45, 50 y 
51 acerca de lo que sucedió en 
la naturaleza el día cuando Jesús 
murió. Romanos 8:22 dice: ''La 
creación entera se queja y sufre", 
para describir la forma como se sintió 
la tierra cuando Jesús murió. 

Ilustra Usando diversos elementos de la 
naturaleza (viento, agua, polvo, arena, 
greda), crea algo que muestre cómo 
reaccionó la naturaleza a lo que sucedió 
con Jesús. ¿Cómo te parece que la 
naturaleza reacciona 

actualmente ante el 
pecado que hay en el 
mundo? 





--■^^ 






última vez dentro del sepulcro. María se sobresaltó de pronto cuando vio que 
los dos ángeles que había visto con la otra María habían vuelto y estaban senta- 
dos uno a la cabecera y el otro a los pies del lecho mortuorio. 

—¿Por qué lloras? —le preguntó. 

—Porque se han llevado el cuerpo de mi Señor —dijo María Magdalena—. 
No sé dónde lo han puesto. 

María sintió la presencia de alguien. Vio a un hombre parado detrás de ella. 

—¿Por qué lloras? —le preguntó bondadosamente—. ¿A quién buscas? 

—Señor— dijo María pensando que hablaba con el hortelano—, si tú lo has 
llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré. 

—¡María! —dijo una voz familiar. 



jueves 

Piensa ¿Qué es lo 
opuesto a gemir y sentir dolor? 
¿Cómo te parece que la naturaleza 
se habrá sentido cuando Jesús 
resucitó? ¿Qué pudo haber sucedido? 

Lee el Salmo 97:11 y 12, e Isaías 55:12. 

Ora Pide a Dios que te ayude a ser 
más comprensivo con los 
sufrimientos y las alegrías de los 
demás, y a estar dispuesto a 
servir a la gente 
compartiendo las buenas 
nuevas de Jesús. 





30 





—¡Maestro! —exclamó María agachándose para abrazarle los pies. 

—No me toques, porque aún no he subido a mi Padre —le dijo Jesús—. 
Pero vé a mis hermanos, y diles que subiré a ver a mi Padre, a mi Dios y a vues- 
tro Dios. 

—Sí, Señor. Así lo haré —dijo María. 

—María, diles, además, que vayan a Galilea, donde nos 
encontraremos. 

María corrió hasta donde se encontraban los 
discípulos. Golpeó la puerta mientras gritaba: — | 
¡Yo vi a jesús, yo vi a Jesús! ¡Ha resucitado, tal 
como dijo! 

"A 



sm-